cuento corto #2
Día tras día… otra vez
Siempre he dicho que tienes que saber donde estarás y hacia donde debes de dirigir la mirada, pero esta vez estaba como un barco sin timón, y con la suave brisa de el mar y las olas golpeando mi carcasa, esto pinta para ser un barco ¿no? Pero no el viento me golpeaba la cara, mientras que caminaba hacia un día mas de aventuras, pues es así como siempre veo yo las cosas, pues oigan solo cruzar ese portal místico que divide el mundo, y nuestra zona de confort es una aventura. Así que caminando estaba yo hacia una dirección céntrica, pero para llegar a mi destino era prácticamente imposible seguir por mis propios medios, así que me detuve en lo que parecía por el gran numero de gente reunida una parada de autobús.
Yo tenia una hora limite para esta aventura, pues era lunes y los lunes normalmente hay mucho trafico hacia el centro de esta ciudad que aunque pequeña desde el punto de vista horas en trayecto, tiene su truco. En fin yo estaba enfrentándome a lo que día tras día ya era conocido, aunque siempre estaba ese detalle extra el cual uno se pregunta ¿lo habré visto ya? O ¿será el mismo de ayer?, nada estaba escrito, y mis únicas armas eran: una pluma, una mochila de esas que traen de todo en su interior, mi delicioso almuerzo y por supuesto mi compañero de aventuras cargado con mas de 1200 canciones, el poderoso reproductor MP4 aunque ya viejo a comparación de los que los demás ocupantes del autobús tenían en su poder, el mío tenia canciones de todo tipo, pues según mi estado de animo es la música que narraría mi aventura y seria como el guerrero amenizaría su travesía.
Para ese lunes yo me sentía renovado, así que me sentía fresco y para esa frescura estaba la canción “Fresh” en mi MP4 una y otra vez, de pronto al llegar a lo que parecía la parada de mi camión la frescura se desvaneció, y en su lugar entro el calido viento del amor, cosa rara pues hacia ya un tiempo que no pasaba, pero por lo mismo de que ya había pasado antes, fue así que lo pude reconocer. Así que llego mi camión y decidí abordarlo, no reconocí al conductor pero si reconocí a una señora que siempre que tomaba el camión ella estaba allí sentada, así que se me hizo fácil hacerle platica, aun que fue difícil al principio porque aun que ya nos habíamos visto antes es como una de esas citas a ciegas, conoces a la persona pero al mismo tiempo no la conoces, pues nunca has estado con ella, pero al final le hice la platica. He de decir que fue una platica muy corta pues ella se bajo en la parada que seguía. Así que se iba la oportunidad de no aburrirme en el largo trayecto, y me refiero a largo porque el camión hace paradas… continuas paradas. En fin el caso era que yo seguía sintiendo esa sensación de calor en mi interior, pero no sabia por que de pronto sin pensarlo mi compañero de aventuras me traiciona, toca un nervio muy sensible y reproduce la sección de canciones prohibidas, aunque pensé si son prohibidas por que las sigo guardando, dentro de mi creo que existe una parte que quiere conservar esa melancolía, mezclada con romance y un poco de mentiras. Si lo veo desde el punto de vista de la cocina, yo diría que es una receta que muchos hemos probado y lo peor del caso es que por un lado nos hace daño y por el otro pedimos mas de esa masa que aunque cocida a la larga parece que nos hace daño, tal como la masa cruda. En fin el punto es que empecé a escuchar la primera canción mientras veía las paradas y las calles en el display del autobús y esa sensación de calor se hizo mas grande, para acabar pronto empecé a pensar en mi ex, lo cual en ese momento se sintió un poco extraño pero a su vez se sintió bien, pues era lo único que en ese momento me aligeraba la carga de un día lunes, pasando la panadería de AlmaSt. Empezó la segunda canción, y esa de pronto fue el punto máximo de mi pensamiento, pues estaba pensando en esa canción y mi compañero que me conoce y que ha estado allí tanto tiempo conmigo toco lo mismo que venia pensando, una canción que describe como los mejores momentos son los que uno no quiere olvidar.
Pasada una media hora llegue a mi destino, y empecé a caminar por las calles del centro de esta ciudad, escuchando esas canciones prohibidas, no quise cambiarle porque la verdad es que si estaba haciendo frío, y la verdad no quería perder el poco calor que se había quedado conmigo en el autobús. Por fin llegue a mi destino pero estaba cerrado pues llegue como diez minutos antes, por fortuna había una cafetería justo cruzando la calle, del nombre no me acuerdo, pero de lo que si me acuerdo era de la señora que se sentó junto a mi, me dijo “yo iba en el mismo bus que tu”, me pareció extraño así que le dirigí la palabra cortésmente y le dije no me diga, por dentro decía “y eso que” pero me hizo la platica y me dijo que ella siempre venia temprano a este sitio, porque el pan le fascinaba, yo dije que me parecía interesante, pero no dije nada mas y me tome el café que había pedido. Ella dijo que el lugar era italiano y que el pan era casero, yo dije ¿casero?, yo no vi ningún horno en el lugar, así que pensé que efectivamente la palabra casero tendría otro significado en estas latitudes, porque definitivamente no me parecía casero. En fin el caso es que me pregunte en mi cabeza ¿bueno esta que? ¿la he visto antes? ¿por qué es tan amable si no la conozco?, un mundo de preguntas similares empezaron asaltar en mi cabeza, ninguna se respondió hasta el momento en que me dijo ¡ven ya abrieron!, fue hasta ese momento que dije seguro es maestra de mi escuela, subimos a el lobby del lugar donde tenia mi aventura, y fue cuando todo comenzó…
¿FIN?...
Carlos Chávez M.
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